Los orígenes de la fiesta de Palacés son imprecisos. Sin embargo, teniendo en cuenta que se celebra en conmemoración de la festividad de la Virgen María Auxiliadora, hay que vincular sus orígenes con el arraigo de la advocación a María Auxiliadora en nuestra pedanía.
Las noticias documentales de que disponemos (en una carta-testimonio a favor de un joven enjuiciado a la finalización de la guerra civil de 1936) acerca de la construcción de la iglesia la fechan en los primeros meses de 1922, afirmando que se acabó para la fiesta, y que esta se celebró el día treinta y uno de mayo.
No obstante, los testimonios procedentes de la tradición oral debida a nuestros abuelos sostiene que, con el fin de erigir una iglesia capilla donde venerar la imagen de la Virgen, desde mediados de los años diez se aprovecharon los bailes de las cuadrillas de ánimas en Navidad para recaudar dinero con vistas a construir el recinto sagrado.
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| FIESTAS DE PALACÉS APROX. 1974 © Joaquín Núñez Quiles (q.e.p.d.) |
Las mismas fuentes orales mantienen que desde mediada la década de 1910 ya se realizaban rifas y bailes para financiar la construcción, conmemorándose la festividad en mayo. Estos serían, de ser así, los orígenes concretos de nuestra fiesta.
Una vez construido el templo en 1922, siguieron utilizándose los bailes de las cuadrillas de ánimas en época navideña para financiar la conmemoración en mayo de la festividad de la que, muy pronto, acabaría siendo patrona –junto a San Ramón Nonato- de Zurgena.
Así pues, este fue el origen de nuestra fiesta del «Último Día de Mayo», que a tenor de los testimonios de la tradición oral se celebra desde mediada la década de los años 10 (entre 1915 y 1920).
Cabe suponer que Las primeras fiestas se limitarían a la celebración de un sencillo oficio religioso, un rezo (al principio) y, apenas se pudo, una misa; completado, a continuación, con una función civil, un baile, ejercicio lúdico del que tan entusiastas se mostraban los jóvenes -y los no tan jóvenes- de entonces, nuestros abuelos y padres.
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| FIESTAS DE PALACÉS 1976 © Col. Andrés Sánchez Domínguez |
El baile empezó a desarrollarse pronto por el procedimiento tradicional de pujas a cargo de los inocentes y mayordomos (entre los que destacó el tío Frasquito el Cuco, por su chispa y vivacidad, ataviado de una vistosa indumentaria que alguien le trajo de América). Montaban las pujas en cualquier baile, no solo los de Navidad, con vistas a recaudar dinero para la ansiada erección de la ermita.
En cuanto se dispuso de imagen adecuada, se incorporó una procesión por las calles. También con el tiempo apareció algún que otro puesto ambulante con dulces (turrones y dulces tradicionales) y bebidas alcohólicas (aguardiente, en esencia), a los que nuestros antepasados eran –como a los bailes- muy aficionados a convidarse en señal de amistad, aprecio y buena sintonía.
El proceso histórico que desembocó en la celebración anual de la fiesta de Palacés hubo de desarrollarse, por tanto, en cuatro fases. Primero: aparición de la devoción mariana (¿primera década del siglo XX?); segundo: aprovechamiento de los bailes de ánimas para recaudar dinero con vistas a construir la iglesia (desde mediados de los años diez); tercero: celebración de oficios tendentes a la institución de la fiesta para seguir recaudando dinero (entre 1915 y 1920); cuarto: edificación de la iglesia (1922), que supuso la coronación del proyecto.
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| FIESTAS DE PALACÉS 1981 © Col. Andrés Sánchez Domínguez |
Para valorar con justicia la importancia de la instauración de la fiesta de Palacés en 1922 hay que tener en cuenta que hasta entonces solo el casco histórico de Zurgena (o sea, «el pueblo») celebraba fiesta patronal, y que Alfoquía (conocida como «la estación») no contó con fiesta patronal hasta varias décadas después de terminada la Guerra Civil.
En este siglo de historia, la fiesta ha pasado por cientos de vicisitudes: fiestas aderezadas, memorables, han alternado con celebraciones lánguidas y deslucidas; incluso, con suspensiones, como las correspondientes a los trágicos años de la guerra y los dos primeros años de pandemia de coronavirus (2020 y 2021).
Por tradición cada año ha surgido espontáneamente una comisión, formada por dos o tres personas, que se ha ocupado de la organización con puntuales ayudas (para cohetes y para la música del baile) del ayuntamiento, cuya colaboración se inició mediados los años sesenta, asumiendo por completo la organización -como corresponde a una de las tres fiestas patronales locales- desde 2023.
No obstante, ¡qué fiestas tan diferentes debían de ser aquellas primeras de las de los años sesenta y de las de ahora, cien años después, como la vida y los tiempos!
| FIESTAS DE PALACÉS 2008 © Col. Andrés Sánchez Domínguez |
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